jueves, 19 de marzo de 2009

ERAMOS Y SEREMOS, TAN POBRES...!!!!

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Muchos analistas especializados en economía política se han quedado sorprendidos, con frecuencia, ante EL fenómeno socio-económico denominado la "paradoja de la abundancia".Se han hecho investigaciones sobre el papel de los recursos naturales (gas, petróleo, minerales,... etc.) en el desarrollo de los países que los poseen y se ha llegado a constatar que esas fabulosas riquezas no han logrado generar, en la mayoría de los casos, un auténtico desarrollo económico y humano.

Parecería que la abundancia de recursos naturales, va acompañada de una especie de maldición, porque no genera un verdadero desarrollo, y se convierte con frecuencia, hasta en un real obstáculo hacia la modernización de la economía y hacia una distribución equitativa de esa riqueza.

Existen muchos países pobres que, a pesar de poseer una gran riqueza de recursos naturales , no logran que esos bienes, les resulten favorables para mejorar su calidad de vida.

Es muy común para demostrar como, algunos países, con muy escasos recursos naturales han logrado un desarrollo impactante… recurrir al ejemplo de Japón y de Suiza. En Suiza no hay ni una sola planta de cacao y, sin embargo, ha sido y sigue siendo un exportador internacional de chocolates de gran calidad. Japón no tiene minas de hierro y, sin embargo, es líder mundial en producción de acero y de autos…

Y por otro lado, tenemos países enormemente ricos en recursos hídricos y forestales, así como en petróleo, en gas, en minerales...etc. que no han logrado transformar esas riquezas en un verdadero desarrollo nacional.

¿Seremos capaces, los latinoamericanos, de romper con la "maldición" que acompaña a la abundancia de recursos naturales....?

Esta paradoja de "riqueza-pobreza" no es fácil de explicarla y ni comprenderla totalmente.

Pero, Para algunos analistas, la escasez de recursos activa en las personas los mecanismos necesarios que le impulsan a cambiar una situación adversa en mas favorable. Y, que por el contrario, cuando la naturaleza es excesivamente generosa, limita, y hasta anula, los procesos de auténtico desarrollo.

La tentación más frecuente es el orientar todo el esfuerzo hacia la extracción y la exportación y no así hacia a la industrialización y la diversificación. Esto significa condenarnos a quedar como eternos exportadores de materias primas . Y simplemente eso…

Los países más desarrollados y con escasos recursos naturales, han priorizado los conocimientos tecnológicos y la capacitación en todo lo referente al desarrollo industrial y cibernético. Y sus Gobiernos han orientado importantes sumas de dinero hacia la investigación y la creatividad industrial.

En estos países, la ciudadanía no espera que las soluciones vengan desde arriba. El Gobierno acompaña todo el proceso de modernización pero sin ser él el gestor principal. Trata de crear las condiciones óptimas para el desarrollo, pero sin ser el protagonista de ese mismo desarrollo, sino la sociedad misma.

Es así como La abundancia de recursos naturales retarda los esfuerzos hacia la industrialización y la diversificación por la sencilla razón que es más fácil, cómodo y rentable (por el momento) exportar la producción como materia prima, sin complicarse con su industrialización.

A todo esto habría que añadir otro factor negativo que históricamente ha frenado, y hasta anulado, el desarrollo de los países ricos en recursos naturales: y es la dependencia de los grupos de poder, tanto internos como externos.

Las poderosas multinacionales, dueñas de la tecnología y del capital, y no pocas veces hasta de la comercialización de esos mismos productos, no han tenido otra finalidad que explotar y devastar los recursos de esos paises para su propio lucro y beneficio, impidiendo en todo momento, un desarrollo autónomo de estos países.

Se deben generar las condiciones de desarrollo abarcando a toda la persona y a todas las personas. El desarrollo para que sea válido debe ser cualitativa y cuantitativamente integral e igualitario.

El verdadero desarrollo no está en las cosas, ni en la riqueza, ni en los bienes naturales por muy importantes que ellos sean. El verdadero desarrollo está en las personas. En la iniciativa, que cada uno de nosotros tengamos…