miércoles, 18 de enero de 2012

MINERÍA EN ARGENTINA


HISTORIA LARGA, DE CONTAR Y DE EXPLICAR...
Uno de los casos pioneros y emblemáticos fue el conflicto entre la población de Esquel, en Chubut, con la minera canadiense Meridian Gold. Gracias a la alerta dada por técnicos y ambientalistas de la región, la comunidad de Esquel se movilizó contra la explotación de una mina de oro a cielo abierto.
la minería a cielo abierto es un modelo descarnado de saqueo económico y depredación ambiental que se combinan con escenarios grotescos, caracterizados por una gran asimetría de poderes, similares a David y Goliat.
En La Rioja, la región de Famatina tiene una relación con la minería que se inserta en la memoria larga. Famatina proviene de “wamatinag” que en quechua significa “madre de los metales”. Cuna de la minería en nuestro país, la actividad encontró pleno desarrollo a principios del siglo XX, a través de una empresa inglesa, y gracias a un moderno cable-carril. Las minas fueron cerradas en 1926, cuando de los socavones dejaron de fluir las vetas preciosas.
Pero ahora, los fantasmas de la minería parecen haber retornado de la mano de las nuevas tecnologías, y donde la compañía Barrick Gold, una de las mayores del mundo, montó su campamento.
Mas claro: echale  "agua".
SIN PALABRAS
Es cierto que el “efecto Esquel” fue altamente beneficioso, pero produjo también el reacomodamiento de gobiernos provinciales, organismos nacionales y empresas transnacionales que multiplicaron sus intervenciones en defensa de este tipo de minería y ensayan ahora nuevas estrategias de “disuasión” que incluyen desde dudosas formas de responsabilidad social empresarial hasta la cooptación de universidades públicas, a través de subsidios y convenios de formación. Así, nada parece indicar que se revean, contemple las demandas ciudadanas y se oriente hacia una verdadera discusión sobre las gravosas consecuencias sociales, económicas y ambientales de este tipo de minería.
Los vecinos de Famatina, muy preocupados por su futuro, comentan:
"La extracción de oro necesita cianuro para su lixiviación, que es el proceso de extracción. Entonces son toneladas de cianuro y millones de litros de agua, dinamitan nuestro cerro y estando a 20 kilómetros del proyecto vamos a sufrir las consecuencias: contaminación, sequía y todas las enfermedades por tener metales pesados suspendidos en el aire por las explotaciones”, explicó Carolina Suffich, una de las asambleístas.
Distintos estudios muestran daños sobre la biodiversidad de arroyos y calidad del agua. La remoción de vegetación, pérdida de capas de suelo y compactación impacta sobre la capacidad de infiltración y la creciente frecuencia y magnitud de aluviones. En la zona de valles, el agua es tóxica y dañina para la biodiversidad, con arroyos impactados por la alta concentración de sulfatos, aún transcurrido un tiempo largo desde la conclusión de la explotación minera”, asegura en un artículo Ricardo Ojeda del Grupo de Investigación de la Biodiversidad de Iadiza, Conicet.

Vecinos de Famatina, defendiendo su futuro y su calidad de vida.
Resumiendo: Este tipo de minería aplica un cóctel de sustancias químicas que le permite atrapar el mineral sin importarle secar acuíferos, desviar ríos, destruir glaciares y volar montañas con promiscuidad dinamitera a cielo abierto. El método no se caracteriza por mantener normas industriales de desarrollo sostenible ni por remediar el daño producido.