miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿SERÁ LA CLAVE?

Amar, proteger, promover.
El Altruismo
 como antídoto de nuestra extinción.


Ser altruista significa tener un genuino interés en el bienestar de todos los que están alrededor nuestro y desearles el bien. 
Cuando el altruismo es nuestro estado mental dominante se expresa a sí mismo como benevolencia hacia cualquiera que entre en nuestro campo de atención y se manifiesta como buena voluntad, sumada a la disposición de cuidar a los demás.

La cuestión del medioambiente es una cuestión de altruismo versus egoísmo.

Si tenemos una mayor consideración por los otros, vamos a promover una economía del cuidado y la armonía en la sociedad y tratar de remediar las desigualdades.
Vamos a hacer lo posible para no transgredir los limites planetarios dentro de los cuales tanto la humanidad como el resto de la biosfera puede seguir prosperando.
Cuando grupos inescrupulosos hacen de los beneficios monetarios su prioridad absoluta, ignorando las consecuencias perjudiciales de sus actividades sobre la población y toda la biosfera, es legitimo hablar de un egoísmo institucionalizado.
La mejor estrategia es actuar juntos para llevar a cabo un cambio cultural.
Las culturas cambian mas rápido que los genes.
Hay un punto en que te das cuenta que ya no puedes apoyar un tipo de comportamiento.
Durante mucho tiempo han existido un supuesto en psicología, economía y la teoría evolutiva de que el ser humano es egoísta.
Pero nuevos descubrimientos científicos han mostrado que el altruismo genuino existe y que se puede extender mas allá de nuestros familiares hacia los demás seres humanos.
Una vez que el numero de personas que han cultivado estas capacidades altruistas han alcanzado una masa critica, puede haber un momento critico en la cultura dominante.
La interacción entre el cambio individual y el cambio social esta en el corazón de la evolución de la cultura.